20 de octubre de 2026

Los relojes atómicos dejarán de utilizar segundos intercalares a partir de mayo de 2027

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La Conferencia General de Pesas y Medidas aprobó eliminar los segundos intercalares del Tiempo Universal Coordinado (UTC), una medida que entrará en vigor el 20 de mayo de 2027 y busca mejorar la precisión y estabilidad de los sistemas tecnológicos que dependen de la sincronización horaria mundial.

La decisión, adoptada durante una reunión en Versalles, Francia, pone fin a un mecanismo utilizado desde 1972 para ajustar la hora oficial a las variaciones naturales de la rotación terrestre. Desde entonces, se han añadido 27 segundos intercalares, el último el 31 de diciembre de 2016.

La reforma responde a los problemas que estos ajustes pueden provocar en las redes informáticas, las telecomunicaciones, la navegación por satélite y los servicios financieros, donde una diferencia de apenas un segundo puede generar errores de sincronización e interrupciones. En 2012, por ejemplo, una aplicación irregular del ajuste afectó la facturación y los horarios de más de 400 vuelos de la aerolínea australiana Qantas.

Aunque los relojes atómicos mantienen una medición precisa y constante del tiempo, la Tierra no gira siempre a la misma velocidad debido a factores como la influencia de la Luna, los movimientos del núcleo terrestre y los cambios en la distribución de las masas de agua y hielo. Estas variaciones provocaron la necesidad de corregir periódicamente la diferencia entre el tiempo atómico y el astronómico.

Con el nuevo sistema, el UTC continuará avanzando sin interrupciones programadas, mientras la diferencia con la rotación terrestre podrá aumentar progresivamente hasta alcanzar una hora. Según las previsiones citadas por especialistas, este desfase podría tardar siglos en producirse, por lo que una futura generación deberá determinar cómo realizar el ajuste.

La medida no cambiará la duración cotidiana de los días ni afectará el funcionamiento de los relojes atómicos. Su principal objetivo es simplificar la coordinación internacional y reducir los riesgos tecnológicos asociados a las correcciones horarias.

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