Cinturón de Fuego del Pacífico concentra el 90% de los terremotos del mundo

Internacional. El Cinturón de Fuego del Pacífico, también conocido como Anillo de Fuego, es una extensa franja geológica de aproximadamente 40.000 kilómetros que rodea el océano Pacífico y concentra cerca del 90% de los terremotos del mundo y el 75% de sus volcanes. Su elevada actividad sísmica y volcánica se debe al movimiento constante de las placas tectónicas que forman la superficie terrestre.
En esta región, las placas pueden chocar, deslizarse entre sí o introducirse por debajo de otras, un proceso conocido como subducción. Estos movimientos acumulan tensión en las fallas geológicas y, cuando la energía se libera repentinamente, se producen terremotos. También pueden favorecer el ascenso del magma y provocar erupciones volcánicas. Entre los países que forman parte de esta zona se encuentran Chile, Perú, Colombia, México, Estados Unidos, Japón, Indonesia y Nueva Zelanda.
Panamá también está expuesto a la actividad sísmica debido a la interacción de varias placas tectónicas, entre ellas las de Cocos, Nazca y el Caribe, además de la microplaca de Panamá. Esta configuración geológica explica por qué se registran terremotos en diferentes sectores del país, incluido el occidente de la provincia de Chiriquí. El reciente sismo registrado en territorio panameño volvió a poner en evidencia la importancia de comprender estos fenómenos y fortalecer las medidas de prevención.
Uno de los terremotos más potentes registrados en la historia ocurrió en Valdivia, Chile, en 1960, con una magnitud de 9,5. Asimismo, el Cinturón de Fuego alberga estructuras geológicas como la fosa de las Marianas, de aproximadamente 11 kilómetros de profundidad, formada por el hundimiento de una placa tectónica debajo de otra.
Aunque los organismos científicos monitorean la actividad sísmica y estudian las fallas geológicas, actualmente no es posible predecir con exactitud la fecha, la hora, el lugar y la magnitud de un futuro terremoto. Por ello, las autoridades recomiendan mantenerse informados mediante canales oficiales, identificar zonas seguras, conocer las rutas de evacuación y contar con un plan familiar de emergencia para reducir los riesgos ante posibles sismos.
